LECHUGA (Lactuca sativa)

Su nombre proviene del latín, cuyo significado es "leche", por el líquido que suelta por el tallo si no se recoge a tiempo. 

Esta hortaliza es la más utilizada como ingrediente base para la elaboración de ensaladas. La cantidad de variedades, con distintas texturas y colores, nos permite estar provistos de este alimento en cualquier época del año y de llenar  nuestras cocinas de originalidad.    

Nombre científico: Lactuca sativa

Nombre en español: Lechuga

Nombre en gallego: Leituga
Nombres en otros idiomas
: Lettuce (inglés), Salat (alemán), Laitue (francés), Lattuga (italiano), Letxuga (euskera), Enciam (catalán), Alface (portugués)

 

UN POUCO DE HISTORIA 

 

Se debate si el origen de la lechuga está en las regiones templadas de Europa y América o bien si proviene de la India. Algunos botánicos afirman que existe un seguro antecesor de la lechuga, Lactuca scariola, que se encuentra en estado silvestre en la mayor parte de las zonas templadas, siendo las variedades que se cultivan en la actualidad, una hibridación entre especies.

Hace más de 2500 años, los romanos ya descubrieron sus propiedades y las usaban no sólo como alimento, sino como calmante de dolores de cabeza y aromatizante. También fue utilizada como planta medicinal en Egipto, Persia y otros lugares. Existen pruebas escritas sobre las variedades de lechuga que utilizaban los romanos, y en Egipto se pueden encontrar grabados de esta hortaliza en algunos sepulcros del 4.500 a.C. En esta última civilización se le consideraba además una planta sagrada relacionada con la reproducción y con supuestas propiedades afrodisiacas.

Aunque hubo un declive en su consumo en la Edad Media, a partir del Renacimiento volvió a adquirir relevancia a nivel gastronómico. 

 

CARACTERÍSTICAS

Familia: Asteráceas

Las lechugas son plantas anuales o bienales, de porte erecto (hasta casi 1 m de altura) y autógamas.

La raíz es corta, pivotante y con ramificaciones. Casi nunca llega a sobrepasar los 25 cm de profundidad.

El tallo es cilíndrico y ramificado.

Las hojas están colocadas en una roseta basal, desplegadas al principio (en variedades romanas siguen así durante todo su desarrollo) y normalmente se acogollan más tarde. Estas hojas pueden presentar una forma arrepollada, obovada o dentado-crenada.  El borde de los limbos caulinares puede ser liso, ondulado o aserrado. El peciolo de la hoja es carnoso y crujiente y queda totalmente cubierto por el limbo.  El color de las hojas puede variar desde una tonalidad verde brillante hasta verde oscuro, e incluso color vino.

Las inflorescencias son capítulos florales amarillos dispuestos en racimos o corimbos.

Las flores son amarillas con involucro de brácteas escamosas, sagitadas, lanceoladas y de 10-15 mm. Tienen 5 estambres y aquenios obovados, comprimidos de 6-8 mm de longitud.

Las semillas tienen una forma alargada, variando el color de las mismas según la variedad (blanco o negruzco) y están provistas de un vilano plumoso.

 

 

DATOS DE CULTIVO 

Podemos cultivar lechugas casi todo el año, en función de las variedades. Básicamente encontramos cuatro tipos diferenciados en el mercado. De cogollo: Forman un cogollo apretado con hojas normalmente anchas. La más identificativa de este grupo es la Iceberg y a su vez encontramos variedades de primavera (se siembran en marzo. Ej: Reina de mayo); de verano (se siembran de abril a junio. Ej: Cuatro estaciones o Trocadero); de otoño (se siembran en julio o agosto. Ej: Reina de mayo de pleno campo) y de invierno (se siembran en agosto o septiembre, se trasplantan en octubre para ser cosechadas en la primavera siguiente. Ej: Maravilla de invierno, Passion brune).

Batavias: tienen las hojas rugosas y crujientes y los cogollos menos apretados que las anteriores. Ej: Amarilla de París, Blanca Pierre Benite, Dorada de primavera, Verde col de Nápoles,…

Romanas: hojas alargadas y crujientes de forma aovada u oblongada. Cogollos alargados y poco apretados.

Para cortar: no forman cogollos sino que tienen hojas sueltas y dispersas que se cortan para que rebroten continuamente. Ej: Lollo Rosso, Lollo Bionda, Hoja de roble,…

La siembra más apropiada para el cultivo de la lechuga es la de realizar un semillero para su posterior trasplanta. Se puede dedicar un pequeño trozo de banca para este fin a razón de 2 gr de semilla por m2 o se puede hacer en una bandeja de alveolos.

En ambos casos se recubre la semilla con una mezcla de tierra fina, arena y mantillo, sobre 1 cm de espesor. Regar abundantemente con una lluvia fina y mantener un buen nivel de humedad hasta que aparezcan las primeras hojas (8 días como máximo).

Tanto si la siembra se realiza en macetas, cajas, terrinas o en el lugar definitivo en el huerto, cuando las plantas jóvenes tengan 2 o 3 hojas, debemos aclarar y eliminar las más débiles y conservar una sola cada 25 cm en plena tierra y cada 5 cm en los demás casos. El trasplante se lleva a cabo cuando las plantas tienen de 6 a 8 hojas, lo cual ocurre más o menos a los 30-40 días de su siembra.  Se arrancan con delicadeza para conservar el sistema radicular intacto y se plantan en hilera en su ubicación definitiva respetando el marco de separación de 25 cm entre planta y planta  y de 30-40 cm entre filas. Tener en cuenta que las lechugas que forman cogollo necesitan más espacio que las de hoja rizada.

La lechuga es una buena hortaliza para practicar cosechas sucesivas. Si queremos recoger lechugas toda la temporada, haremos plantaciones sucesivas con 10-15 días de diferencia.

La lechuga no requiere mucha agua, pero necesita tenerla constantemente. La falta de humedad hace que deje de crecer, lo cual puede dar a las hojas un sabor ligeramente amargo. Al ir avanzando el calor, cultivaremos variedades que lo toleren mejor o podemos hacer un poco de sombra en nuestro huerto con una estructura tipo toldo o plantando las lechugas junto a otras plantas más altas.

Para que las lechugas formen un buen cogollo, las temperaturas diurnas necesarias son de 17-28ºC y las nocturnas de 3-12ºC. Suele ocurrir con frecuencia la subida a flor prematura, que es originada por la acción de las altas temperaturas o por la acción de unas hormonas llamadas giberelinas.  En el cultivo invernal de lechugas también ocurre con frecuencia la aparición de manchas rojizas debido a la acumulación de antocianos y no por causa de alguna carencia de elementos.

 

Cuidaremos de ir eliminando las hierbas competidoras a medida que vayan invadiendo el espacio de nuestras plantas y podemos aprovechar la misma actividad para aporcar un poco de tierra hacia la base.

En variedades romanas, que no forman cogollo por sí mismas, se suele atar la planta para su blanqueo, entre 14-16 días antes de su recolección.

 

 

COLLEITA 

 

La madurez  está basada en la formación del cogollo. Cuando el cogollo está muy suelto se considera inmaduro y no apto para la recogida. Cuando el cogollo esté bien formado, es hora de cortar la lechuga a ras de suelo, preferentemente cuando hace más fresco, por la mañana (alrededor de las 6-7), ya que entonces las hojas estarán más firmes, tendrán el doble de azúcares que si se cosechan a mediodía y damos un margen a que la planta comience a cicatrizar los cortes antes de que el sol pueda quemar los tejidos.  

En las variedades que se denominan “de cortar” (tipo hoja de roble),  solamente cortaremos las hojas que nos hacen falta, siempre las más exteriores en cuanto tienen un tamaño grande. De esta manera podemos aprovechar la reposición de las hojas durante 2-3 veces, sin que pierdan las propiedades organolépticas. La cosecha termina cuando el tallo central empieza a formarse, lo que nos indica que la planta está lista para florecer y las hojas empezarán a desarrollar un gusto amargo.

También podemos cortar las lechugas rizadas a unos 2,5 cm del suelo en cuanto la mayoría de las hojas hayan adquirido el tamaño deseado. La planta seguirá creciendo y nos dará una segunda o incluso una tercera cosecha.

Lo mejor es consumir las lechugas recién recogidas del huerto pero para que una lechuga se pueda conservar más tiempo (hasta una semana en la nevera), la podemos envolver en un paño húmedo o guardar en una bolsa de plástico.

CHAN 

Aunque se desarrolla en una amplia gama de suelos, el cultivo se ve favorecido por suelos fértiles con textura arcillo-arenosa preferentemente.  Evitar las tierras pesadas y compactas, arcillosas e impermeables y los terrenos pedregosos, rocosos o secos en los cuales la raíz podría tener dificultad en profundizar.

Los valores de pH óptimos oscilan entre 6,5 y 7.

 

FERTILIZACIÓN 

La clave para recoger lechugas tiernas y sabrosas es un crecimiento rápido, pero la lechuga tiene unas raíces relativamente superficiales y compactas que no absorben nutrientes y humedad con demasiada eficiencia, lo cual, puede retrasar su crecimiento. Para favorecerlo, enriqueceremos el suelo con compost maduro antes de plantar y de nuevo una semana después de la aparición de las plántulas. Se recomienda también regar con té de compost cada pocas semanas hasta la cosecha.

Como abonado foliar, a usar en la segunda fase de su desarrollo, podemos utilizar un caldo de ortigas, que además incrementa las defensas de la planta. 

 

 

POLINIZACIÓN 

 

La inflorescencia de la lechuga, que se llama capítulo, está formada por entre 10 a 20 floretes ligulados de color amarillo. Estos floretes son todos de tipo rayo, perfectos y fértiles y están rodeados de 3 o 4 filas de brácteas. Cada florete consiste en un simple, ligulado pétalo amarillo con 5 dientes.  La parte baja está fusionada como un tubo y rodea los órganos sexuales.

Los floretes son auto-fecundos. Sin embargo, se pueden producir polinizaciones cruzadas entre variedades cultivadas o entre variedades cultivadas y lechugas salvajes. De las lechugas cultivadas, se pudo comprobar hasta un 8% de hibridaciones naturales entre diferentes variedades. Eso depende mucho de las variedades y del tipo de floración. Entonces, para ciertas variedades, las flores permanecen abiertas 30 minutos más que en otras e incluso varias horas.

Se aconseja dejar una separación de varios metros entre cada variedad y de no recoger nunca semillas de lechugas que nacen de una manera espontánea. 

 

PROBLEMAS

Las babosas son los principales depredadores de esta hortaliza. Podemos saber a ciencia cierta que tenemos presencia de babosas en nuestro huerto cuando encontramos las hojas agujereadas y desmenuzadas y rastros pegajosos. Podemos mantenerlas a raya si retiramos de la huerta cualquier elemento que sea susceptible de usar como refugio (tablas, macetas boca abajo, piedras grandes,…), efectuar binaduras frecuentes para desenterrar los huevos de babosa y potenciar la atracción de depredadores naturales como los pájaros, sapos, ranas, erizos, lagartijas,..

El uso de barreras puede controlar las poblaciones de este gasterópodo. Famosas son las de aguja de pino, virutas de madera, helechos, ceniza de madera o cáscara de huevos secadas al horno; las barreras duras como chapa inoxidable, plástico rígido u otros materiales o barreras de plantas como trébol, patatas, aromáticas (tomillo, hisopo, borraja) o flores ( geranios, caléndulas, ancolías, capuchinas y las begonias). Por último podemos usar trampas dispersando por el jardín tejas y tablillas para que se refugien y eliminarlos manualmente o bien enterrando recipientes llenos de cerveza.

Los trips son otra plaga que causa mayor daño al cultivo de la lechuga, por ser transmisora del virus del bronceado del tomate. Normalmente el daño es por esa transmisión indirecta que se detecta cuando aparecen grandes necrosis foliares y rápidamente éstas se acaban muriendo.  Puede resultar efectivo plantar en los márgenes de la parcela de cultivo, algunas plantas como habas o alcachofa o la protección mediante mallas antitrips.

Contra el noctuido de la lechuga y su hermosa oruga verde con rayas marrones, las decocciones de tanaceto o las maceraciones de retama (o aulaga, tojo o similar) son muy efectivas si se pulveriza tan pronto como detectemos su presencia.

Los gusanos blancos, larvas de diversos tipos de escarabajos, se pueden disuadir si mezclamos la tierra que rodea a las plantas jóvenes con hojas de col troceadas groseramente.

El mildiu ataca sobre todo a las lechugas cultivadas en lugares cubiertos. Como medida preventiva, podemos pulverizar una decocción de cola de caballo sobre el suelo y las hojas.

Los síntomas de un ataque de Botritis  comienzan en las hojas más viejas con unas manchas de aspecto húmedo que se tornan amarillas, y seguidamente se cubren de moho gris que genera enorme cantidad de esporas. Si la humedad relativa aumenta las plantas quedan cubiertas por un micelio blanco; pero si el ambiente está seco se produce una putrefacción de color pardo o negro.Esta enfermedad se puede controlar a partir de medidas preventivas basadas en la disminución de la profundidad y densidad de plantación, además de reducir los excesos de humedad.

 

 

APORTACIÓNS NUTRICIONAIS

Es la hortaliza reina para la gente que quiere perder peso por su alto contenido en agua así como el bajo aporte calórico. Las hojas externas de color más oscuro son más nutritivas porque concentran la mayor parte de minerales y vitaminas a diferencia de las del interior.

Nutricionalmente por cada 100 gramos de lechuga, tenemos 1,3 gramos de fibra, 2,8 de hidratos de carbono, 0,2 de grasa y 1,4 de proteína vegetal, aportando unas 15 kcalorías.

Llena de vitaminas (A, B1, B2, B3, B5, B6, B9, C, E,  K, betaína y ácido fólico),  de minerales (selenio, potasio, zinc, hierro, manganeso, calcio, magnesio, fósforo y sodio) y clorofila. Se considera que la lechuga romana cultivada al aire libre es la más rica en vitaminas.

Como propiedades destacar el efecto diurético, que nos ayuda a eliminar los líquidos retenidos, por lo que está indicada en casos de hipertensión, obesidad, cálculos renales y cistitis.

Los antioxidantes como los flavonoides cuidan y protegen el corazón y hígado y nos protegen frente a patógenos y enfermedades degenerativas de la misma manera que nos ayudan a combatir los radicales libres.

Regula los niveles de azúcar en sangre así como previene y mejora los casos de estreñimiento  y favorece la expulsión de gases intestinales.

Por el contenido en minerales como calcio, magnesio y fósforo nos ayuda a prevenir la osteoporosis; por el contenido en ácido fólico se recomienda en embarazo y lactancia y por el contenido en vitamina C, nos ayuda a absorber mejor el hierro.

 

ASOCIACIÓNS E ROTACIÓNS 

Cultivar lechugas después de leguminosas o cereal es una práctica bastante recomendable. Deben evitarse las rotaciones después de crucíferas o compuestas (alcachofa, col lombarda, endivia, escarola,..). Pueden plantarse asociada con diversos cultivos de desarrollo lento como el apio, col o zanahoria.

Asociaciones favorables: remolacha, zanahoria, coliflor, pepino, fresa, nabo, cebolla, guisante, rábano, ajo.

Asociaciones desfavorables: perejil, girasol.

 

CAPACIDADE XERMINATIVA

La semilla de la lechuga presenta un periodo de latencia que puede durar hasta dos meses tras la recolección, aunque puede ser roto por diversos factores. La temperatura óptima de germinación es de 15-20 ºC y a partir de 25 ºC se pueden dar fenómenos de latencia por altas temperaturas. Existe un sistema conocido como "priming" que mejora las condiciones de germinación incluso con temperaturas elevadas.
También el peso y tamaño de las semillas tienen efecto sobre la nascencia y el posterior formado de los cogollos.

En un gramo se cuentan 800 semillas.
La capacidad germinativa que tienen es de 4-6 años pero si están bien conservadas puede llegar a 9 años.

RECOLLIDA DE SEMENTES

 

Cada variedad de lechuga tiene su propio periodo de producción de semillas, por eso es bueno recabar la mayor información posible a la hora de plantar.

Entre marzo y mayo, seleccionamos las lechugas de primavera, de verano o de corte con mejor porte para la producción de semillas. Trasplantamos cada ejemplar dejando unos 50 cm de separación entre ellos y en todos los sentidos. Si fuese necesario pondremos una guía a los tallos florales para que no se tumben las plantas. En agosto o septiembre, cortamos los tallos florales cuando las flores están abriendo y ponemos a secar boca abajo.  Una vez secos, sacudimos las plantas encima de una tela blanca limpia para recuperar las semillas, que guardaremos en cajas herméticas.

Las lechugas de otoño e invierno que escogimos como planta porta-semillas, pasarán el invierno fuera, recubiertas de paja u hojas secas, mantenidas con cajas de madera, aireadas que retiraremos tan pronto como el tiempo se suavice. Trasplantamos cuando el tiempo ya esté más suave, dejando 50-60 cm de separación entre cada lechuga y recuperamos las semillas como las de primavera-verano. 

RECEITAS DE COCIÑA

 A continuación te ofrecemos una serie de links en los que podrás encontrar más de 1000 maneras diferentes de cocinar con lechuga, para que lo hagas a tu gusto.

VOSAS OPINIÓNS

En este apartado queremos colgar vuestras opiniones sobre esta hortaliza: que os parece, si os gusta, o no, si conocéis algunas propiedades, como la llaman donde vivís, o alguna anécdota,...cualquier cosa que queráis enviarnos, para compartir y enriquecer esta sección, a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..