ALIMENTOS QUE MATAN

Desde hace cientos de años largas caravanas de yacks, conducidas por los sherpas, recorrían miles de kilómetros con su preciada carga desde las altiplanicies tibetanas hasta Nepal y India, comerciando con una de las materias primas más importantes para la vida humana. El producto con el que comerciaban era realmente valioso justificando sobradamente las durísimas condiciones del viaje, a través de profundos desfiladeros y cimas cubiertas por la nieve.

Transportaban sal.

Esta sal del Himalaya proviene de depósitos formados en el altiplano tibetano cuando ésta, hace millones de años, formaba parte de los fondos marinos.

En general cuando hablamos de sal comestible muchas personas entienden como tal la sal de mesa refinada, con o sin yodo, que se vende en los supermercados. Con todo, esta sal refinada difiere notablemente de la sal natural sin refinar. Mientras la primera es notablemente perjudicial, la segunda tiene virtudes curativas.

La sal de mesa refinada es simplemente cloruro sódico, químicamente blanqueado, y que nuestro cuerpo reconoce como algo totalmente extraño. Esta sal está formada por cristales independientes y nuestro cuerpo para procesarla debe consumir grandes cantidades de energía.

Este cloruro de sodio inorgánico puede romper el equilibrio ideal de fluidos y sobrecargar el sistema de eliminación. Para aislar el exceso de sal, las moléculas de agua tienen que rodear el cloruro de sodio para romperlo en iones de sodio y de cloro para que el cuerpo pueda neutralizarlos. Para eso toma agua de las células, rompiendo el equilibrio de fluidos dentro de las mismas. Para neutralizar cada grano de cloruro de sodio el cuerpo tiene que utilizar 23 g de agua celular. Esto significa que consumir demasiada sal refinada tendrá como consecuencia una acumulación de agua en los tejidos, incrementando la celulitis, el reuma, la gota, artritis, así como cálculos biliares y renales.

Aunque por encima la sal refinada acostumbra contener agentes conservadores que resultan potencialmente peligrosos. Entre ellos algunos como el hidróxido de aluminio se depositan en el cerebro, constituyendo una de las posibles causas del Alzheimer.

La propia Asociación Americana contra el cáncer sugiere limitar el consumo de sodio a 1,500 mg por día, pero son muchos los estudios que ponen de manifiesto que este consumo supera los 7,000 mg de sal procesado por día.

La sal se utiliza en grandes cantidades en embutidos y quesos para prolongar su vida útil, así como una forma de mejorar el sabor de la carne envasada, excesivamente cocinada.

El sodio también puede provenir de otros aditivos artificiales como el glutamato monosódico, o benzoato de sodio, o nitrato de sodio, la sacarina o el bicarbonato de sodio.

A pesar de que se relaciona el consumo de sal refinada con la hipertensión, hay otros factores que controlan el equilibrio de líquidos y electrolitos, la presión arterial, la obesidad, la enfermedad cardiovascular o la enfermidad renal. Hoy en día se sabe que el ácido úrico es un subproducto del metabolismo de la fructosa y que elevados niveles de ácido úrico elevan la presión arterial. Así que hay que tener cuidado con el excesivo consumo de fructosa.

Hay estudios que ponen de manifiesto que un nivel de sodio demasiado bajo puede ser la causa de la debilidad ósea en la tercera edad, mientras que otros ponen de manifiesto que niveles bajos de sodio urinario se relacionan con mayor riesgo de ataques cardíacos.

La deficiencia de sodio también puede ser la causante de cambios en el estado de ánimo o de variación del apetito. Recordemos que la sal es un antidepresivo natural.

Como la sal es un alimento necesario para la vida debemos ser conscientes de la sal que consumimos.

Esta sal además de utilizarse para cocinar de manera habitual, puede ser utilizada, en concentraciones del 1%, para realizar gárgaras para tratar resfriados o dolor de garganta, para enjuagar los ojos y aliviarlos cuando están cansados o irritados, para realizar limpiezas nasales utilizando una lota y, mismo, para realizar baños de sal, resultando hidratante para la piel y altamente desintoxicante.

Conviene utilizar concentraciones del 1%, ya que es similar a los fluidos naturales del cuerpo.

La Fundación Galicia Verde, a través de su tienda online www.namaskar.es  les ofrece la sal rosa del Himalaya en diversos formatos para adecuarla a los distintos usos que quieran darle.