CALDO BORDELÉS

Este preparado debe su nombre de "caldo bordelés" a la región francesa de Burdeos ya que fue allí donde Alexis Milladet, en 1885, descubrió sus propiedades beneficiosas.

El caldo bordelés es un protector de contacto, es decir que no penetra dentro de los tejidos de las plantas, pero evita que el hongo se desarrolle, al formar una lámina superficial de protección. No cura las partes de la planta ya atacada, pero evita que el hongo se propague a las partes sanas.

El caldo bordelés, para que sea efectivo, debe prepararse justo antes de usarlo ya que a las 2 al 3 horas pierde parte de su efectividad, perdiendo adherencia.

Su gran ventaja es que después de seco se adhiere fuertemente a la planta teniendo gran resistencia a la lluvia y resultando muy efectivo contra numerosos hongos y bacterias parásitas.

En el caso de la viña es utilizado para controlar el mildíu y la botritis, entre otras enfermedades. No es conveniente tratar la vid pocos días antes de la vendimia por que sus residuos en las uvas pueden causar problemas en las levaduras responsables de la fermentación.

No debe usarse con mucha frecuencia ya que el cobre pode lixiviarse y contaminar las corrientes de agua.

 

PREPARACIÓN
Utilizaremos los siguientes ingredientes:

    • cristales de sulfato de cobre (piedras verde-azuladas)
    • cal apagada hidratada (nunca cal agrícola)
    • agua

En un cubo de plástico, madera o vidrio, prepararemos el sulfato de cobre, que se puede conservar durante mucho tiempo convenientemente tapado para que no absorva la humedad del aire.

El sulfato de cobre es difícil de disolver removiendo, incluso aunque utilicemos agua caliente, por lo que os explico una fórmula que no da trabajo ninguno. Se ponen la cantidad de agua que vayamos a preparar en un cubo y dentro, en suspensión, en una tela blanca, colocaremos el sulfato. Este se irá disolviendo sin necesidad de agitar y, como es más pesado que el agua se irá al hondo. Sí lo dejamos por la noche, a la mañana siguiente estará disuelto sin necesidad de agitar.

Una vez disuelto lo guardamos en recipientes bien cerrados hasta que necesitemos utilizarlo.

Para utilizarlo tomaremos la cantidad necesaria de sulfato de cobre y le iremos añadiendo, poco a poco y removiendo, la lechada de cal que previamente prepararemos en otro cubo. (¡Ojo!, colar la lechada de cal ya que suele llevar arenillas o grumos que atascarían el pulverizador).


Las cantidades que doy a continuación son estimadas, siendo lo mejor el control con una tira de pH, hasta que se obtenga un pH entre 6 y 7.

Lo normal, como referencia, sería la misma cantidad de sulfato de cobre que de cal, en la proporción de 10 gramos de sulfato en un litro de agua, y 10 gramos del cal en otro litro de agua. Realizar la mezcla removiendo bien, añadiendo siempre la cal sobre el sulfato,y utilizar antes de dos o tres horas.

Esta proporción también en válida para frutales. Sí los brotes son muy tiernos, o las plantas muy nuevas, puedes ser aconsejable diluir la mezcla algo más para no quemarlas.

 

CONSEJOS:

No fumigar las leguminosas en floración.

Para trips de la cebolla y el allo, o para el tomate y la remolacha, diluir tres partes de caldo bordelés con una de agua.

Los tomates se pueden tratar, a partir de que alcancen unos 30 cm de altura, cada 8 a 10 días, diluyendo la cantidad de caldo bordelés en otro tanto de agua.

No aplicar a las cucurbitáceas (melón , pepino, sandía,...)