COLIFLOR
(Brassica oleracea var. botrytis)

 

El término "coliflor" procede del término italiano cavalo-fioreet, El nombre latino de la subespecie a la que pertenece, botrytis, significa "racimo de uvas" por analogía de forma entre las flores de coliflor y el racimo de uvas.
La coliflor es una hortaliza perteneciente a la familia de las coles. La parte que se consume es la flor o inflorescencia, muy apreciada por su sabor. Se puede utilizar de distintas maneras, tanto cruda como cocinada. Es una fuente importante de vitaminas y minerales. Además aporta fibra y es un alimento bajo en calorías.

Nombre científico: Brassica oleracea var. botrytis
Nombre en español: Coliflor
Nombre en gallego y portugués: Couve-flor,
Nombres en otros idiomas: cauliflower (inglés),  Blumenkohl (alemán), Chou-fleur (francés), Cavolfiore (italiano). 

 

El origen de la coliflor se remonta a más de 2000 años y está ligado al mar Mediterráneo, concretamente a su vertiente oriental, donde se encuentran Asia Menor, Líbano y Siria como referentes históricos de esta verdura. En la actualidad existen otras hipótesis que la asocian a una única especie proveniente de la forma silvestre, introducida en esta área desde la fachada atlántica europea.
Al igual que ocurre con otros alimentos, en un principio era utilizada simplemente como fármaco natural para aliviar los dolores de cabeza o la diarrea. Serían los romanos quienes comenzaron a cultivarla para su producción, comercialización y consumo. Así, debido a las innumerables conquistas durante su época imperial y al rico comercio que mantenían, la introdujeron en algunos países ribereños del Mare Nostrum.
No obstante aún pasaría algún tiempo para que las naciones punteras de Europa como Francia e Inglaterra generalizaran el cultivo de esta planta, concretamente en el siglo XVI, llegando a España durante el XVIII.
Hoy en día, los principales países productores de coliflor son China, India, Francia, Italia y los Estados Unidos.

 

Familia: Crucíferas
La coliflor común posee una raíz principal gruesa, de un diámetro que, en el máximo de su desarrollo, alcanza entre 4 y 8 cm. De ella salen abundantes raíces secundarias que raramente se ramifican, por lo que su sistema radicular es bastante reducido en comparación con la parte aérea.
 La parte exterior está formada por un grueso tallo de 4 a 8 cm de diámetro, de escasa longitud, en el que se insertan grandes hojas, de 25 a 50 cm, cuyo número oscila de 7 a 20, según las variedades.Los colores de las hojas van desde el azulado al verde. Su forma puede ser lanceolada o redondeada, según las variedades y estar más o menos erectas. A veces, aparecen algunas con los bordes del limbo rizado, si bien, por lo general, éste es liso. Sin embargo, todas se caracterizan por poseer un nervio central muy acusado del que nacen otros laterales más pequeños.

La planta tiene también una parte redonda denominada masa o pella, de tonos blanquecinos uniformes (también presentan colores violetas y verdes dependiendo de la variedad), recubierta por las hojas, con la finalidad que no llegue el sol a la masa y caracterizándola con este color debido a la falta de clorofila. Puede llegar a poseer 30 centímetros de diámetro, pesando un ejemplar maduro y de calidad cerca de los 2 kg. Se dan, dependiendo de la variedad, masas de distinta textura, compacidad y forma como por ejemplo: esférica, abombada, cónica, aplanada y hueca (con un mayor número de ramificaciones en el interior).

Variedades: Se clasifican principalmente en función de su época de maduración.

      • De verano:son coliflores compactas. Presentan la ventaja de que no todas maduran a la vez, por lo que las puede encontrar en el mercado desde principio hasta finales de verano.
      • De otoño:pueden ser coliflores grandes y vigorosas o más pequeñas y compactas.
      • De invierno:a pesar del nombre que reciben, son variedades que maduran en primavera.

 

Aunque esta planta no es muy exigente en la calidad del sustrato en el semillero, una buena preparación de éste permite obtener resultados óptimos. Da buenos resultados el sustrato preparado con 1/3 de mantillo, 1/3 de tierra normal y 1/3 de arena.
Para conseguir una nascencia rápida y homogénea es conveniente someter las semillas a una pregerminación. Para ello se sumergen en agua tibia, de 22 a 25 ° C, durante 24 a 48 horas, e inmediatamente se procede a su siembra. Una vez regado el sustrato con abundante cantidad de agua, se efectúa la siembra a voleo usando de 3 a 5 gramos de semilla por metro cuadrado de semillero. A continuación se tapa la semilla con una capa muy fina de arena o de mantillo.

Siembra: a partir de finales del invierno y comienzos de primavera se pueden empezar a preparar los semilleros de coliflor. Las semillas de coliflor suelen tardar muy poco tiempo en germinar, menos de una semana. Mantenerlas a una temperatura de 13/14 ºC.
Aproximadamente un mes y medio después de la siembra, cuando las plantas tengan de 4 a 6 hojas, levantarlas con delicadeza y replantar las más vigorosas en su ubicación definitiva.  
Cuando las plantas tengan aproximadamente unos 10 cm de diámetro, plegar las hojas situadas justo debajo de la inflorescencia, rompiendo su nervadura principal. Esto se hace con el fin de proteger de sol.
Marco de plantación: según la variedad, puede variar desde 60 cm² a 1 m². Lo normal es dejar 60 cm de separación entre plantas por 70 cm de separación entre cada hilera.
Luz: la coliflor es un cultivo que puede crecer bien en semisombra. Si deseas que la coliflor sea blanca, cúbrela con las hojas a medida que va desarrollándose.
Temperatura: para el cultivo de la coliflor la temperatura óptima ronda entre los 16 y 22 ºC. Es una planta sensible tanto a las altas como a las bajas temperaturas
Riego: la coliflor requiere buenos aportes de agua de manera regular y abundante, pero evitando excesos. Hay que vigilar que el agua no encharque la planta porque la coliflor es sensible al exceso de agua.

 

Dependiendo de la variedad de coliflor que estemos cultivando (puede ser de ciclo corto o de ciclo largo) y de las condiciones de cultivo que haya tenido, podemos estar cosechando nuestras coliflores ecológicas en un periodo de 4 a 6 meses. Si durante el cultivo de la coliflor tapamos la pella o coliflor con las hojas, ésta será blanca. Si por el contrario la dejamos al descubierto para que reciba la luz solar ésta será más verde. Si la pella se vuelve amarillenta es un signo de que ha madurado en exceso.

El momento idóneo para llevar a efecto la recolección viene dado por el ciclo vegetativo de las variedades y por las condiciones climáticas del año y de la zona donde se realice el cultivo. Existen diferencias muy notables, tanto en zonas próximas como en años consecutivos. Esto hace muy difícil prever el momento exacto de la recolección de cada una de las variedades, apreciándose diferencias de casi quince días de un año a otro en una misma parcela con la misma variedad y con cuidados culturales semejantes.
La recolección se realiza normalmente cortando las matas un poco por debajo de la pella y dejando en el terreno los trozos de tallo. A continuación, en el mismo terreno, se eliminan las hojas externas y deterioradas, con lo que la pella queda, generalmente, con dos o tres hojas, solamente.

 

La coliflor es bastante sensible a la acidez del suelo. El pH influye de una forma muy acusada en el rendimiento de las plantas. Así las mejores producciones se consiguen en suelos con pH cercano al 6,5. No obstante, el cultivo tiene también buenas posibilidades en suelos con pH que llegue hasta 7,5.
En relación con las características físicas del suelo, la coliflor se desarrolla muy bien en terrenos cuya composición tiene del 30 al 50 por 100 de arena con un contenido en limo que oscila del 25 al 60 por 100. Los terrenos con alto contenido en limo son más adecuados para las variedades tempranas pues aumentan sensiblemente su precocidad. Por último, y a pesar de que las tierras con fuerte contenido en arcilla son las mejor dotadas en elementos fertilizantes, especialmente potasa, de la que es muy ávida la coliflor, las tierras más idóneas para este cultivo son las que tienen de un 10 a un 25 por 100 de arcilla.

 

La coliflor es una planta muy consumidora de potasa, por lo que es conveniente, sobre todo, en los suelos pobres, la adición de materia orgánica al cultivo anterior en cantidad suficiente. Las necesidades de nitrógeno están muy influidas por el medio ambiente, la temperatura del aire y del suelo, el drenaje, etc,.. pero no se debe abusar de las aportaciones en este elemento.

 

 

 

La mayoría de las variedades de la especie Brassica oleracea son auto-incompatibles o autoestériles, es decir, el polen de cada planta es viable pero no puede fecundar las flores de otra planta.
Los insectos son los ventores de la polinización.
Con el fin de conservar la pureza de la variedad, se aconseja aislar más o menos un kilómetro dos variedades de la especie Brassica oleracea.

 

 

Existe un gran número de insectos cuyas orugas comen las hojas de la coliflor, otras las pellas y otras los tallos de las plantas.
Es frecuente la aparición en el cultivo,  de insectos minadores de las hojas según se realiza el trasplante. Las zonas más afectadas son las cercanas al nervio central de las hojas jóvenes.
Los pulgones pueden aparecer en dos momentos diferentes del cultivo de la coliflor; en el semillero y antes de la formación de la pella. Aparecen por focos o aisladamente, aunque es más frecuente la aparición en focos. Se desarrollan en las hojas o en el cogollo de la planta. Los pulgones se alimentan de la savia que extraen de las plantas, para lo cual introducen en ellas un estilete con el que además inoculan saliva tóxica que suele ser portadora de virus. Esta extracción de savia provoca deformaciones en las hojas jóvenes, decoloraciones y aumento del grosor del limbo, llegando a producir necrosis.
Los ataques de caracoles y babosas son muy conocidos y temidos. Además de comer las hojas de las plantas atacan también a las pellas, las cuales mordisquean.
La «mosca de la col» Hylemyia brassicae (Chortophila brassicae), es un insecto del suelo específico de las crucíferas. Destruye, en acción conjunta con bacterias y hongos, las raíces de las plantas.
Como enfermedad de gran importancia y que ataca a la raíz de las crucíferas hay que mencionar la «hernia o potra», producida por el hongo Plasmodiophora brassicae, que comienza produciendo marchitez en las hojas con debilitamiento y pérdida de las plantas infestadas. Al arrancar estas plantas se aprecia en las raíces abultamientos o tumores, por lo que la enfermedad es también conocida como «pie grueso», «enfermedad de dedos» o «joroba». En el desarrollo de esta enfermedad influyen la humedad, el pH, la naturaleza del suelo, la pluviometría, la intensidad lumínica, la temperatura, el nivel de inoculación y la nutrición de las plantas. Como métodos indirectos de lucha se aconsejan eliminación y destrucción de plantas enfermas, alternativas y rotaciones adecuadas, abonados equilibrados y enmiendas calizas.

 

La coliflor está compuesta casi en su totalidad de agua (90% aproximadamente) y tiene un aporte calórico muy bajo, por lo que es una muy buena candidata para consumir en dietas para bajar de peso
Una de las propiedades más importantes de la coliflor es que contiene un compuesto de azufre llamado Sulforafano que se ha demostrado que actúa sobre las células madre del cáncer, pudiendo retrasar el crecimiento de tumores. Este compuesto también mejora la presión arterial y la función renal.
Es una gran fuente de vitaminas y mineralesLa acción antioxidante de la vitamina C, hace que el consumo de la coliflor sea beneficioso para nuestra vista, piel, oído y aparato respiratorio. Además, la alta cantidad de vitamina C de esta verdura puede ayudarnos a reducir los síntomas del resfriado y a combatir enfermedades como el estreñimiento y el hipertiroidismo. También es recomendable durante la menopausia ya que la vitamina C ayuda a reducir los sofocos y otros síntomas de la menopausia.
El elevado contenido de vitamina K en esta verdura hace que tomar la coliflor sea beneficioso para una correcta coagulación de la sangre. Este alimento también es beneficioso para el metabolismo de los huesos.
 Además también es una gran fuente de vitamina B6, calcio, tiamina, niacina, riboflavina, fibra, fósforo, magnesio, manganeso, potasio, ácido fólico y ácido pantotéico.
Otro dato importante es que la coliflor aporta considerables cantidades de colina, una vitamina del grupo B que es conocida por su papel importante en el correcto desarrollo del cerebro.

 

Asociaciones favorables: espinaca, guisante, judía de mata baja, patata, lechuga, zanahoria, pepino y romero.
Asociaciones desfavorables: Fresas y judías de enrame.

 

 

 

En un gramo se pueden contabilizar 350 semillas con una capacidad germinativa media de 5 años.

 

 

 

 

Recuperar semillas de coliflor es una operación bastante delicada. Se recolectan sobre coliflores vigorosas, sembradas en primavera, transplantadas en cortadillos y que hayan pasado el invierno a resguardo de las inclemencias.
Plantar en abril, cortando las hojas hasta la mitad de su longitud. Cuando los tallos florales se desarrollen, hay que entutorarlos y luego cortar los extremos cuando estén abiertas las primeras flores (las de la base). En agosto o septiembre, cuando pierdan color, recolectar las finas vainas.
Se ponen a secar estas vainas a la sombra y una vez secas, sacudirlas sobre un tela blanca limpia y meter las semillas en un tarro hermético. 
Esperar dos años antes de utilizarlas. 

 

A continuación te ofrecemos una serie de links en los que podrás encontrar más de 1000 maneras diferentes de cocinar la coliflor, para que lo hagas a tu gusto.

Recetas de cocina 1
Recetas de cocina 2

 

 

En este apartado queremos colocar las opiniones que recibamos sobre esta hortaliza: que os parece, si os gusta, o no, si conocéis algunas propiedades, como la llaman donde vivís, o alguna anécdota ,... cualquier cosa que queráis enviarnos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..