¿A qué llamamos AGRICULTURA TRADICIONAL SANA?

El concepto de agricultura biológica nace como una reacción social frente a la industrialización del sector agrícola y la manipulación del consumo.

No se trata de un retroceso, ni de una vuelta a lo anterior, como se intenta propagar desde diferentes sectores interesados, sino que básicamente se trata de aprovechar lo mucho que de bueno tenían los métodos agrícolas tradicionales, actualizándolos, e integrándolos en una estrecha relación con la Naturaleza.

 

LA AGRICULTURA INDUSTRIALIZADA

La agricultura industrializada se basa fundamentalmente en el monocultivo y la destrucción sistemática de la tierra por la utilización masiva de todo tipo de venenos (insecticidas, abonos químicos, herbicidas...) que, además, son una de las más importantes fuentes de contaminación difusa que sufre el planeta. La agricultura industrializada, también conocida como agroquímica, en manos de grandes multinacionales, pretende el control del sector primario, como una manera de dominar el mundo. 
En esa misma línea de control se interpreta el desarrollo de los OMGs.

Las consecuencias dramáticas de la aplicación de la agricultura industrial saltan a la vista: más de 45.000 campesinos mueren al año envenenados por la utilización masiva de sustancias químicas altamente peligrosas, muchos otros miles sufren graves lesiones, poblaciones indígenas sumidas en la miseria, la creciente desaparición de semillas autóctonas..... y un ataque directo a nuestra salud. 

En el mundo desarrollado la mayoría de los consumidores acudimos a las grandes áreas para abastecernos de alimentos, pero una simple inspección de aquello que se ve, e de lo que no se ve muestra la presencia masiva de sustancias químicas (colorantes, conservantes, saborizantes, edulcorantes... muchos de los cuales se sabe que son potentes cancerígenos, y si no se sabe más es porque no se quiere investigar),  nos muestra, o debe mostrarnos, el origen de esa producción, pero no se nos dan datos de las condiciones en que fue obtenida, ni se nos dice que con dinero de todos (dinero público) se amplían puertos y carreteras para facilitar la distribución de alimentos por todo el país favoreciendo unas pocas empresas que, además, arruinan la agricultura local.

Como consumidores, cuando entramos en ese juego,  nos convertimos en cómplices necesarios de eses abusos.

   

Podemos afirmar que la agricultura industrializada tiene varios efectos negativos:

Sobre el gasto energético, al efectuar demasiadas labores, consumir mucho en transporte, incrementar la actividad ganadera (es menos eficiente), incrementar los gastos de producicón en fertilizantes y biocidas, o incrementando los gastos en irrigación.

Sobre la biodiversidad. Un ejemplo muy bien estudiado es el caso de Francia donde en 1900 existían más de 4.000 variedades de manzanos, que hoy se ven reducidos a unas 10. Y todos conocemos el desastre que están a sufrir nuestras variedades en Galicia.

Sobre la salud, tanto humana como la del planeta, incrementando los gastos sanitarios o de producción de medicamentos.

Sobre la sociedad al favorecer a los ricos a costa de empobrecer grandes masas de población.

Sobre el aire, al desprender, entre otros, óxido nitroso procedente de los abonos nitrogenados solubles que en la estratosfera reaccionan con la capa de ozono.

Sobre el agua por el uso de nitratos, fosfatos e insecticidas organoclorados, que están haciendo desaparecer las reservas de agua potable.

Sobre el suelo destruyendo el complejo humus-arcilla, favoreciendo la erosión, salinizando los terreos de cultivo por contaminación química y favoreciendo la desertización.

 

AGRICULTURA SANA PARA TODOS

Creo que los consumidores debemos, es más, creo que tenemos la obligación de preguntarnos que hay detrás de los alimentos que nos venden. La obtención de alimentos sanos es una de las metas de los métodos alternativos de la agricultura biológica.

 

Existen diversos métodos:

  • Método biorgánico, que propugna que lo natural debe ser el modelo a seguir, incluyendo en él sus ritmos, el conjunto del planeta y los ecosistemas vegetales.

  • Método biológico-dinámico, que es un desarrollo del método anterior pero que considera la presencia de energías más sutiles que actúan entre las plantas, las personas, los animales, los minerales y los astros.

  • Método orgánico o biológico, que considera que se debe establecer un equilibrio con el ámbito, integrándose en el, no utilizando ninguna sustancia química de síntesis.

  • Método de agricultura tradicional sana (lo que en la FGV denominamos ECOagricultura), que propugna una agricultura libre de sustancias de síntesis, dentro de un sistema holístico universal, pero que integra dos nuevas consideraciones:

    • 1ª- SOBERANÍA ALIMENTARIA, entendiendo como tal el derecho de todos los pueblos a producir sus propios alimentos, libres de transgénicos, y en consecuencia proponiendo la utilización de semillas tradicionales y la venta mayoritariamente local, o próxima al lugar de producción, para reducir gastos de transporte, contaminación, un mejor reparto de riqueza....

    • 2ª- CONTENIDO SOCIAL que propugna que los agricultores perciban un salario justo por su trabajo y que éste se realice en condiciones saludables.